domingo, 10 de marzo de 2013

Posted by Claudia Martín Garrido on 18:05 No comments

-¡Qué suerte tener un corazón de paraguas! Me dijo mirándome con sus dos grandes ojos marrones. 

Yo le dije que nadie tenía que soportar nuestros malos días, nuestras tormentas, nuestras tristezas, nuestros malos momentos...

- No me has entendido, de eso se trata. De poder contar con el corazón de alguien sabiendo que ellos pueden contar con el nuestro también. No se trata de vivir los dos bajo el mismo paraguas, cada corazón es íntimo y tiene esquinas que quieren seguir estando en silencio. Más bien se trata de contar con el resguardo de un corazón cuando el nuestro no quiere abrirse bajo la tormenta.

Y sólo hubo silencios porque sabíamos que en la tormenta, ambos contaríamos con el paraguas del otro para cobijarnos.

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